Tengo tres... patitos feos
Y no veas la de dinero que me está costando. Al mayor lo tengo en terapia desde que rompió el cascarón. Tdh le diagnosticaron. O sea, hiperactividad. Lo tengo todo el día piando y jugando scrabble y sudokus y coloreando mandalas. Le relajan. Con la medicación y unas pinturas no parece el mismo.
El mediano es superdotado y necesita clases de apoyo y motivación. Lo malo es que le ha dado por la poesía. Su primer soneto lo compuso con 2 meses, juntando las letras del scrabble del mayor. Le salen como churros. Y dicen los expertos que ha superado con creces a los maestros Góngora y Quevedo. Pero la lástima es que no nos sacará de pobres con eso.
Y al pequeño... Al pequeño lo quiero con locura, cómo no quererlo, con su mirada tan dulce, su cuacua con frenillo, su flequillo siempre alborotado y su ligera cojera. Es un sol de patito. Tierno, cariñoso. Siempre detrás de mí.
Pero... Apenas paso tiempo con ellos. Dos trabajos a media jornada y tejiendo bufandas en casa para las otras patas en el poco tiempo libre que me queda… Y no no cuento con la ayuda de papá pato. Nos abandonó apenas empecé a poner los huevos. ¡Pata vida!

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